Gospel Reflections

Feast of the Nativity of the Blessed Virgin Mary

Matthew 1:18-24

Feast Day Reflection by Sister Consuelo de Rosario Zapata

Published: September 08, 2015


Caminando con Maria hacia el Padre

Y pensando él en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas en recibir a María tu esposa, porque lo que en ella ha sido engendrado proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo a quien pondrás el nombre de JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: He aquí, una virgen que concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. (Mt 1, 18-23)

Siempre que pienso en María mis recuerdos van hacia mi infancia y adolescencia cuando por primera vez mis padres fueron participes de la famosa “Legión de María”, recuerdo que mi mamá un día me dijo vamos a aprendernos las oraciones que están en la Catena Legionaria (folleto que rezan los legionarios durante los momentos de oración en grupo) yo le dije que sí y desde esa noche empezamos nuestra oración tratando de aprender cada línea escrita en el folleto, nunca me había sentido tan conocedora de María, tan llena de confianza en ella que siempre me encomendaba y le pedía de todo.

Hoy es el cumpleaños de María, ahora esta pequeña, recién nacida, dependiente totalmente de sus padres, aprendiendo de todo para después convertirse en la madre del dulce Jesús, pero también está la lectura de la genealogía de Jesús, de su historia y la de José, esto me hace pensar ¿Cómo camino yo en mi historia personal? ¿Dejo que el Buen Amado camine conmigo? ¿Dejo que Él camine conmigo o quiero caminar sola? ¿Me dejo acariciar, ayudar, perdonar?, ¿Dejo que me lleve adelante para llegar al encuentro con Jesús? Donde finalmente este será el fin de nuestra caminata, de nuestro peregrinaje por estas tierras santas, el dejarnos encontrar y encontrar a nuestro Buen Amado.

Para mi encontrarme cada día con este Buen Amado, es saludar a mis hermanas con unos buenos días, después irnos a la capilla para agradecerle por el nuevo día, encontrarnos algunas veces en la mesa para tomar desayuno juntas y prepararnos luego para ir a nuestro trabajo, eso es algo sencillo pero seguro grande para María.

La otra pregunta que llega a mi vida en este momento y tal vez debemos preguntarnos también ¿Dejo que Dios tenga paciencia conmigo?

Como dice Santa Teresa la paciencia todo lo alcanza, pido hoy a este buen Dios por intermedio de María que mire nuestra Historia grande como congregación y pequeña como provincia para que cada una de nosotras hoy podamos alabarle y pedirle humildemente que nos de la paz, esa paz del corazón que sólo Él nos puede dar. Que sólo nos da cuando dejamos que camine con nosotras. ¡FELIZ DÍA MARÍA!

 

 

 

 

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