Gospel Reflections

Fiesta del Santísimo Corazón de Jesús

Luke 15:3-7 (SP)

Feast Day Reflection by Hermana Consuelo del Rosario Zapata Crisanto

Published: June 03, 2016


Este año celebramos 264 años del nacimiento de Santa Julia,  mujer educada en esta devoción al Sagrado Corazón de Jesús; devoción que en definitiva es verdaderamente invaluable. Hablar del Corazón de Jesús es hablar de humildad, amor, misericordia; características que experimentaban todas las personas que se relacionaban con Jesús, sin importar la condición social o espiritual que experimenten. Para ellos Jesús ha sido, es y será siempre el buen pastor, pastor cuyo corazón humilde, amoroso y misericordioso no tolera la pérdida de ninguna de sus ovejas (Lc 15, 1-7), las ama a todas por igual, no importa la condición que posean, cada una es única y como tal es valiosa para él.

Julia no sólo lo aprendió, sino que también lo experimentó, sobre todo en sus momentos más difíciles, ella se sintió la oveja perdida en la desesperanza de no poder valerse por sí misma o en la desesperación de estar perseguida por el simple hecho de seguir firme en su fe en plena revolución francesa, sea cual fuera la situación que viviera el corazón de Jesús siempre la busca para cogerla en sus hombros y alegrarse con ella de la bondad de Dios y Julia lo entendió así, por eso fue capaz de ver en todas las personas que aparecieron en su vida, la compañía constante de Jesús, que le proporcionaba la fuerza para seguir adelante.

En la actualidad en nuestra sociedad vemos a tantas personas sumergidas en el dolor de sentirse ignorados por la sociedad, sobre todos nuestros hermanos y hermanas que viven en guerras porque priman los intereses de los más poderosos, son víctimas de la pobreza, por la distribución desigual de los recursos económicos o simplemente son víctimas del consumismo, porque no aprendieron en casa lo valioso que son.

 
Es en esta realidad actual en la que nosotras hermanas de Notre Dame seguimos llamadas a ser el buen pastor, es decir a ser trasmisoras de la bondad de Dios en medio de este mundo, generando esperanza en la cercanía de Jesús misericordioso que no sólo nos busca cuando nos hemos alejado físicamente de su lado, sino que también nos busca cuando nuestro corazón está agobiado. Seamos trasmisoras, con nuestros hermanos y hermanas en los diferentes lugares en donde nos encontramos, de la herencia valiosa que hemos recibido de nuestra buena madre Santa Julia, su confianza plena de la bondad y corazón amoroso de nuestro Buen Padre.






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