Gospel Reflections

El duodécimo domingo del tiempo ordinario

Lucas 9:18-24

Sunday Gospel Reflection by Hermana Juana Jaqueline Castillo Salvador

Published: June 19, 2016

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La confesión de PedroY mientras Jesús oraba a solasb, estaban con El los discípulos, y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las multitudes que soy yo? Read More…


El Mesías de Dios

En el evangelio Jesús invita y ayuda a sus amigos a realizar un proceso de identificación y reconocimiento de Aquel al que llaman Maestro. El proceso es interesante pues parte de lo que “los otros” dicen para luego hacerles la pregunta directamente a ellos, quienes tienen la oportunidad de estar más cerca. Los otros pueden descubrir en Jesús rasgos especiales por esta razón lo relacionan con algunos profetas pero solo los que están cerca son capaces de descubrir la naturaleza del Maestro y su verdadera identidad.

Cada una de nosotras(os) nos damos a conocer por lo que hacemos, por lo que pensamos, por lo que decimos; las personas se forman juicios a partir de lo que ven, de lo que escuchan y de lo que miran, pero no siempre sus juicios pueden ser los correctos. Así, a Jesús, quienes lo conocen, quienes lo ven, lo escuchan y comparten con Él una que otra experiencia  lo tienen definitivamente como alguien extraordinario, entre lo más destacado, pero solo aquellos que comparten en profundidad e intimidad con él son capaces de llegar a descubrir que él es el Mesías de Dios y es justo en este reconocimiento auténtico que Jesús  pide que callen, que guarden silencio, que no lo anuncien a nadie porque tiene una misión que cumplir y un camino que recorrer.

Aunque parezca difícil de explicar, todos esperaban la venida del Mesías pero nadie parecía estar esperando al Mesías siervo, anunciado por Isaías. Es este Mesías que no calza con nuestro entendimiento que se ve obligado a exigir de sus íntimos amigos silencio para poder continuar en el camino que debe seguir. ¡Qué desafiante evidencia Jesús nos revela!... Tener el reconocimiento de “los otros” puede llegar a ser perturbador para nuestra misión por lo tanto la tarea sigue siendo difícil porque instintivamente procuramos nuestro bien, nuestro confort, nuestro beneficio y reconocimiento.

Pero el Señor añade: sufrimiento y rechazo, muerte y resurrección, seguimiento y renuncia, aceptación y confianza,  perder para ganar… ¿Qué es eso para el que acaba de reconocer que Jesús es el Mesías de Dios?... Ese es el camino que Jesús propone solo a aquellos que han descubierto su verdadera naturaleza: Ser el Mesías de Dios… Jesús nos afirma que la cruz sigue siendo la evidencia del camino, no podemos perder esto de vista porque sin cruz no hay seguimiento. ¿Qué recuerdos de cruces vienen a tu mente,? ¿En qué terminaron?...

Santa Julia nos ha confirmado la evidencia de la cruz a lo largo de su vida, una cruz que definitivamente no termina en muerte sino en vida nueva, resucitada y transformadora. Justamente una de sus frases es la siguiente: “Alabado sea Jesús y su Santa Cruz. Amémosla, carguémosla. Sea esta nuestra dicha en el tiempo y en la eternidad.”

Sigamos animosas en este camino descubriendo y proclamando  vez tras vez a Jesús, el Mesías de Dios. Pidamos su gracia para renunciar a nosotras mismas, cargar nuestra PROPIA cruz y seguirle en el camino. Que crezca él y disminuyamos nosotras.

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